La creación de un programa de radio es
una actividad compleja en la que interviene una serie de recursos técnicos. Lo
primero que debe tener presente el guionista de radio es la disposición y
posibilidades de los recursos técnicos en el estudio de realización. El estudio
convencional de radio está dividido en dos zonas independientes, situadas una
frente a otra, ambas insonorizadas entre sí y del exterior y separadas por un
cristal. Una de ellas, el locutorio, es el lugar donde se emplazan los
micrófonos; y desde donde intervienen tanto el presentador como los locutores, actores, invitados o
cualquier otro participante ante el micro. En la otra, el control –a cargo de
uno o más especialistas de sonido; realizador, en ocasiones; montadores
musicales, técnicos de efectos especiales–, se encuentra el resto de los
elementos técnicos indispensables para la grabación o emisión del programa. En
el control se sitúa también, por regla general, el equipo de producción, cuando
de él se precisa. Se denomina autocontrol cuando locutorio y control se
encuentran en la misma sala.
Cada
una de las fuentes sonoras a que hemos aludido, así como los micrófonos de
estudio, las líneas telefónicas, etc., están conectadas entre sí mediante la mesa de mezclas, que
recoge, diferenciadas, las señales que las fuentes generan. A través de la
mesa, todos los sonidos pueden combinarse y mezclarse.
Además
de estos elementos, se podrá contar también con unidades móviles,
radioteléfonos y otros sistemas de captación de sonido y testimonios que pueden
enriquecer la programación. Hay una tendencia generalizada a la implantación de
equipos digitales asistidos por ordenador en los estudios de radio, así como de
sistemas informáticos de almacenamiento y emisión del sonido.
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